¿Dificultades a la hora de comunicarte con tus alumnos?
Durante el desarrollo del Máster nos topamos con diversas situaciones, sobre todo a la hora de la realización de las prácticas donde nos es más complicada la interacción y el rol de profesor con los alumnos. Por este motivo, dado que es esencial que exista una relación de confianza y respeto mutuos, he cogido varios TIPS de una guía de la OMS para la comunicación entre maestros y alumnos que creo que son interesantes para poder ponerlos en práctica.
Lo más importante es ser un oyente activo
La escucha activa es importante cuando se interactúa con un hijo o hija. Un oyente activo es quien se muestra comprometido, amable, sin prejuicios y empático, incluso cuando (y especialmente cuando) no está de acuerdo con los puntos de vista de los demás.
Si bien algunas de las creencias y opiniones de los adolescentes pueden diferir de las nuestras, debemos respetar y valorar sus puntos de vista. Esto también les ayudará a respetar nuestros puntos de vista y opiniones.
Ser un oyente activo ayuda a los niños a sentirse escuchados, comprendidos, menos solos y más tranquilos. Por el contrario, si no escuchamos adecuadamente, corremos el riesgo de hacerles sentir que estamos ignorando sus preocupaciones e invalidando sus sentimientos. Esto puede hacer que se pongan a la defensiva, se sientan frustrados, solos o heridos en sus sentimientos.
Procura que tu lenguaje corporal demuestre atención. Mantener el contacto visual, asentir afirmativamente, una mirada de preocupación o sonrisas alentadoras, son pequeños gestos que les hacen saber que estás atento. Utiliza un lenguaje corporal natural y señales que hagan que tu hijo o hija te sienta presente, interesado y que realmente te preocupa. Aún cuando no uses palabras, puedes transmitir que estás escuchando y que lo que tu hijo adolescente está diciendo es importante para ti.
Hazle preguntas abiertas y aclaratorias para comprender mejor cómo se siente. Estas preguntas no tienen una respuesta correcta o incorrecta, simplemente ayudan a obtener información sobre lo que piensa. Por ejemplo, "¿podrías explicar lo que quieres decir con...", "¿por qué crees que te entristece cuando...", o "¿cómo crees que te hubieras sentido si..." Utiliza frases naturales para mostrar empatía.
Refleja lo que tu hijo está diciendo, reafirmando y parafraseando lo que te transmitió. Por ejemplo, podrías decir: "lo que me estás diciendo es que..." o "¿estoy en lo correcto al entender que sientes..."
Responde con afirmaciones positivas. Esos elogios inmediatos pueden ayudar a desarrollar la confianza y la autoestima de los adolescentes y alentarlos a continuar con esos mismos comportamientos. Por ejemplo, si tu hijo o hija comparte que se ha sentido muy estresado, podrías responder diciendo: "gracias por ser valiente y compartir cómo te sientes en este momento" o "puede ser difícil decirle a alguien cuando nos sentimos estresados. Estoy muy contento de que hayas compartido eso conmigo".
Valida lo que está expresando. Esto puede ayudarles a aceptar sus emociones y sentirse seguros para hablar. Por ejemplo, podrías decir: "es comprensible que te sientas enfadado en este momento, yo sentiría lo mismo", "gracias por compartir esto conmigo. Puede ser difícil compartir con los demás cuando estamos tristes" o "lamento que te sientas estresado. Yo también me sentiría así si estuviera en tu lugar. Veamos juntos si hay algo que podamos hacer".
A veces no es fácil para un adolescente hablar sobre lo que le preocupa, y es posible que no sepa qué decir. Está bien explicarle que estás ahí, preparado para hablar y escuchar en cualquier momento.
Este artículo está basado en la Guía para maestros de UNICEF y la Organización Mundial de la Salud
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